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Educación ambiental, una tarea pendiente que comienza en el hogar

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Educación ambiental, una tarea pendiente que comienza en el hogar

La educación ambiental es una formación destinada a desarrollar y promover la conciencia humana para crear estrategias que impacten en la supervivencia del planeta tierra y los seres vivos.  Debe ser sistemática, dinámica y participativa, ya que, como actividad que persigue un fin común, posee procesos y metodologías distintas dependiendo del entorno y la extensión de la misma. 

Para profundizar más en este tema, Mediosur organizó el forochat “Educación ambiental, una tarea pendiente que comienza en el hogar ”, en compañía de Grisel Mercadante, directora de El Zulia Recicla; y Gustavo Carrasquel Parra, presidente de la Fundación Azul Ambientalistas.

En esta entrada, recopilamos los puntos más importantes.

Empezando a educar

La educación ambiental debe impartirse a diferentes públicos con objetivos claro. 

Según Grisel Mercadante, directora de El Zulia Recicla, debe contar con pilares fundamentales ligados al aprendizaje como: la observación, el reconocimiento/conocimiento, la acción, el ser consciente aquí y ahora y el convivir respetando a todas las formas de vida. 

Por su parte, Gustavo Carrasquel, presidente de Azul Ambientalistas, aclaró que este proceso debe ser impulsado con la fomentación de los valores y principios que permitan el desarrollo de habilidades y actitudes necesarias que promuevan una convivencia armónica entre los seres humanos, su cultura y el medio ambiente, con lo cual debe iniciar desde el hogar.

Acciones al alcance de la sociedad civil

La familia es la base de la sociedad y por eso desde el hogar se deben impartir hábitos que originen la formación de ciudadanos responsables con valores éticos fundamentales para el resguardo del ecosistema para las generaciones futuras.

“¿Cómo se educa a las familias? Con buenas prácticas, acciones locales con impacto global…  allí incluso son partícipes y muy necesario que se involucren las oenegés, los Scouts, las organizaciones como Rotary y Club de Leones”, explicó Mercadante.

Algunas de las acciones a emprender son:

▪ Registrar y denunciar los hechos y acciones que vulnerar al ambiente y la salud de los habitantes dónde ocurre el delito.

▪ Elevar la discusión para la elaboración y puesta en marcha de políticas públicas.

▪ Crear redes entre los ambientalistas para que de forma conjunta/articulando podamos poner en práctica nuestras fortalezas y tener un mayor impacto en la localidades pilotos.

▪Crear agendas conjuntas para invitar a la sociedad civil a jornadas masivas de: siembra, recepción de residuos, talleres formales y no formales.

Carrasquel añadió: “lo primero es asumir y definir el modelo a seguir. Siendo la basura el principal problema ambiental urbano, sin dudas, desarrollar participación y hábitos de separación en origen, la clasificación y la reutilización son herramientas claves para esa nueva cultura sostenible”.

Proceso permanente, integral y transversal 

Ambos ponentes compartieron con los más de 150 participantes que la educación ambiental es un proceso permanente porque forma parte del deber ser de cada individuo, es decir, en cada etapa de crecimiento debe velar por un aprendizaje integral en pro a sensibilizar el respeto a la vida terrestre y transversal porque a través de la experiencia se crean oportunidades de aprendizaje y políticas de acciones a seguir en comunidad. 

Conciencia ciudadana

La educación ambiental tiene un impacto importante en la crisis y cambio climático, a raíz de la falta de hábitos se ha observado como la pérdida y contaminación de ecosistemas, la degradación y demás problemas ambientales son resultado de la cultura y economía extractivista en la que se desenvuelve el ser humano.  Un ejemplo palpable en Venezuela es la Isla La Tortuga o Los Roques, donde el turismo de consumo ya asoma impactos negativos.

“Aun existe mucho desconocimiento y yo diría, una «ignorancia atrevida» frente a la relación hombre-ecosistema. Persisten muchas conductas y falsas creencias masivas que degradan nuestros ecosistemas. Son más las acciones contaminantes que conservacionistas. Hemos  provocado una acelerada degradación de los recursos naturales, perdidas de ecosistemas a que disminuye en flora y fauna”, puntualizó Carrasquel.